Cartel07Viernes 8 de mayo— 20:15

Soledad y multitudes

Sonatina (1946) Pierre SANCAN (1916-2008)

Alicia Garrudo Álamo, flauta, Pablo López Callejo, piano

Pierre Sancan fue uno de los músicos más influyentes en Francia durante la segunda mitad del siglo XX. Como compositor afianzó su prestigio tras ganar el Prix de Rome en 1943. En su faceta de pianista formó dúo con el violoncellista André Navarra y sus grabaciones como solista de los conciertos de Ravel y Mozart alcanzaron gran notoriedad en su momento. También fue director de orquesta y profesor de piano del Conservatorio Nacional de París (sustituyendo a Yves Nat, que había sido su maestro). Desde su cátedra formó a una brillante generación de pianistas franceses que hoy en día sigue en activo, como Michel Béroff, Émile Naumoff o Jean-Philippe Collard, entre muchos otros.

Pese al gran prestigio de que siempre gozó Sancan en su país natal, este autor es poco conocido allende sus fronteras. La Sonatina para flauta y piano es quizá su obra más conocida fuera de Francia. Se trata de una pieza de examen dedicada a su colega Gaston Crunelle, por entonces profesor de flauta del Conservatorio de París. Constituye una buena muestra de su estilo, que reconcilia las técnicas contemporáneas con el lenguaje armónico impresionista. Su planteamiento formal en tres secciones (Moderato-Andante espressivo-Animé) que se interpretan sin interrupción parece imitar a la sonatina que Henri Dutilleux escribió tres años antes para la misma formación instrumental. El contorno de la melodía inicial, sin embargo, parece inspirarse en el tema del primer movimiento de la Sonata para violín y piano de Ravel, como también lo hacen los encadenamientos armónicos y la textura de la parte de piano. Una cadencia de flauta sola, intercalada entre las secciones segunda y tercera, nos recuerda el origen de esta obra como pieza de examen, destinada a explotar las posibilidades técnicas y expresivas de este instrumento.

6 piezas (1906) Ottorino RESPIGHI (1879-1936)

Inés Ríos Vaquero, violín, Iván Bragado Poveda, arpa

I. Berceuse

II. Melodía

III. Leggenda

IV. Valse caressante

V. Serenata

VI. Aria

Estas 6 pezzi fueron compuestas originalmente para violín y piano entre 1901 y 1906. Aunque las seis forman un conjunto, cada una fue concebida con forma y carácter diferentes e incluso con instrumentaciones distintas. La berceuse y la leggenda fueron compuestas en 1902, cuando Respighi estudiaba composición en Berlín con Reger y Bruch. La primera fue ideada para orquesta de cuerda y la segunda para violín y orquesta. La melodía (también de 1902) es la única que desde un principio fue compuesta para violín y piano. El vals «caressante» incluye referencias a unas piezas de piano anteriores, mientras que la serenata iba a ser uno de los numeros de Re Enzo, su primera ópera. Ambas fueron compuestas entre 1904 y 1905. Las seis piezas concluyen con un aria, que también puede ser interpretada con órgano, y que coincide con el viaje que su autor hizo en 1905 a San Petersburgo para estudiar con Rimsky-Korsakov. En esta pieza se puede apreciar claramente cómo, desde sus inicios, Respighi introduce referencias a la tradición musical italiana (el Barroco en particular, en el que se inspira esta pieza). Dadas la diversidad y versatilidad de las piezas, los intérpretes las han adaptado para violín y arpa.

Dúo, op. 10 (1946) Malcolm ARNOLD (1921-2006)

Alicia Garrudo Álamo, flauta, Ainara Basaguren Mendiolea, viola

I. Andante quasi allegretto

II. Adagio

III. Allegretto ma non troppo

Muchas de las primeras obras camerísticas de Malcolm Arnold sorprenden por sus combinaciones instrumentales infrecuentes. Se debe a que varias de ellas fueron compuestas para algunos de sus amigos, miembros de la Orquesta Filarmónica de Londres, que estaban continuamente viajando juntos en giras. Aprovechando esa circunstancia, Arnold compuso para cualquier instrumento que tenía a mano y, al conocer perfectamente las capacidades de los intérpretes, creó una música fluida y natural sin ninguna presión por parte de los críticos u otro factor externo. Como ejemplo de esas obras con inusuales combinaciones presentamos el Dúo, op. 10, en el que la flauta y la viola dialogan en idénticos términos: aquélla con su particular vitalidad y ésta con algo más de reticencia.

La flauta asume la iniciativa en el primer movimiento con un sereno tema en Do mayor. A ella se une la viola con una escala ascendente. Nuevos motivos van apareciendo a partir del primer tema y la conversación entre ambos se ve interrumpida por una frase cadencial en modo menor que oscurece el carácter luminoso predominante hasta entonces.

En el segundo movimiento ambos instrumentos debaten sobre un tema de seis notas que encabeza el tema principal de la viola. Pese a las discusiones, siempre se acaba volviendo al tema inicial.

El tercer movimiento comienza con un genial tema estructurado asimétricamente y trufado con pequeños motivos, que no se repite, sino que va disolviéndose en un segundo tema. El dúo acaba tranquilamente, sin reexposición ni recapitulación.

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Acerca de carlphilipp

Nací, crecí e hice música. Algún día me reuniré con Bach

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